Adios

Y al final solo queda una palabra no dicha entre nosotros. Adios. Me mira distante y su calor no me toca. Las lagrimas coreen por sus mejillas mientras se muerde los labios y acaricia mi rostro con su mano delicada. Yo solo la miro a los ojos desafiante como soy. Yo tampoco dijo adios. No puedo decirlo. No lo dire. Ella me suplica con la mirada esa palabra que dara fin a nuestro dolor, pero no la dire. Tengo miedo. Se que es lo mejor, para ella y para mi. Solo adios. Solo una palabra. Tan sencillo. Pero me niego. Su mano resbala de mi rostro. Y me da la espalda. Mis manos son puños a mis costados. Mis unas se clavan en mis manos. No puedo decir adios pero tampoco puedo pedirle que se quede. Al final dejo que se marche con ese dolor en su corazon. Se que no es justo. Pero no es justo tampoco que sea solo yo quien sufra. Su nombre se ahoga en mi garganta igual que el llanto se seca en mis ojos antes de brotar. Mis manos se relajan y se abren. mis palmas con marcas enrojecidas en forma de medias luna. El dolor no puedo durar para siempre, me digo. El dolor no puede durar para siempre. Sin embargo esas palabras no son ningun consuelo.

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